martes, 25 de agosto de 2009

Impacta Liniers...

UNA TAREA DE TODOS

Un medio que intenta entrever el futuro no puede recalar demasiado a menudo en la nostalgia, dado que la mentalidad “todo pasado fue mejor” ancla o se convierte en un retardante de la acción. No obstante, evocar tiempos en que la educación como fin en sí misma era una aspiración general de la comunidad lleva, a la luz de algunos hechos recientes, a confiar en que –con la colaboración de todos- es posible retomar y superar esa meta. Sólo es necesario volver, ante todo, a tradicionales valores de respeto por el prójimo.
Liniers siempre ha sido un barrio que se caracterizó por la cantidad de árboles y plantas, por el amor a nuestros “parientes menores” (¡sí, las mascotas lo son!), por la limpieza de sus veredas, por el saludo de un vecino al paso de otro. Todos estos indicios eran prueba fehaciente de una educación aprendida desde chicos en la intimidad del hogar. Con el paso del tiempo y una supuesta “modernidad” estos indicadores parecen haberse trastocado y aflorado un individualismo rayano muchas veces en el egoísmo y el desinterés por el otro, creyéndose –de manera errada obviamente- que cada persona puede salvarse por sus medios, concentrándose en sus propios asuntos demasiadas horas sin encontrar disfrute o tiempo para la interacción.
Esto se vio reflejado entre otras cosas en podas y eliminación de jardines (para no tener que ocuparse de ellos), en el abandono o falta de compasión por mascotas perdidas que antiguamente siempre encontraban quién las asistiera, devolviendo cariño y lealtad por tan noble gesto. Finalmente, la suciedad pobló las veredas y la basura fue dejada desaprensivamente en cualquier lado con tal de no molestarse. Total… ¡es una cuestión del Gobierno, no mía!
Mucha nueva gente está poblando cada día nuestro barrio; algunos connacionales, otros extranjeros. Si pretendemos convivir en armonía, es imprescindible que retornemos a los valores que mencionara, comenzando por el saludo, que pareciera olvidado como algo fuera de moda en lugar de una falta de educación. Seguramente, si comenzamos dando el ejemplo y volvemos a hacernos cargo de nuestros actos, generosamente, veremos resultados casi instantáneos. Muchos nuevos vecinos están renovando con alegre colorido las nobles y cálidas Mil Casitas. El Gobierno nos acaba de entregar veredas nuevas, mejores luminarias y mayor cantidad de contenedores para que reordenemos nuestra forma de vivir en beneficio de todos. Creo que es una hermosa oportunidad que no debemos desaprovechar.

Liniers y algo más...




SER O NO SER…
(¿Productividad o frivolidad?)

Todos hemos oído alguna vez que “El tiempo es oro”. No obstante, cuando apreciamos lo que ocurre a nuestro alrededor observamos que hoy día la frivolidad, lo banal, lo efímero en lugar de lo trascendente, ha ocupado el centro en la vida de las personas.
Nadie en su sano juicio desalienta el buen humor y el necesario esparcimiento. Pero lo grave es no advertir cuándo la banalidad, disfrazándose de “lo que tenés que tener” o “lo que debés saber o hacer” se infiltra y ocupa el lugar de la productividad en nuestra vida.
También escuchamos “Querer es poder”. Pero desear algo puede convertirse en realidad sólo cuando usamos bien el Poder. Y ese poder es la perseverancia, la constancia, la tolerancia al error y la vuelta a recomenzar, si realmente estamos convencidos que deseamos de corazón determinado logro. Nada vendrá por casualidad sino por Causalidad, porque NOSOTROS seamos los artífices de nuestro mérito.
Hagamos un balance ahora mismo… ¿Qué he hecho hoy? ¿Cómo he empleado mi tiempo? ¿Qué he aprendido de nuevo? ¿Realmente he estado con personas que dejarán algo útil para mi vida? Toma apenas unos minutos pero, de la respuesta que cada uno obtenga de estas preguntas diarias, saldrá una persona de bien o un hombre vulgar.