sábado, 11 de diciembre de 2010

¿CEGUERA O BASTARDÍA POLÍTICA?

Estamos asistiendo a una serie de hechos que hacen preocupar seriamente a la ciudadanía. Y digo a la CIUDADANÍA (léase población trabajadora, cumplidora de impuestos,con la instrucción suficiente para no dejarse confundir con chicanas espurias). No hablamos de "clase social" ya que no existen, como no existe más "raza" que la HUMANA.
No se trata aquí de poder adquisitivo, lugar de residencia ni prebenda alguna, ya que no existen per sé, más allá de que alguno con complejo de inferioridad -y por ende haciéndose el "superior"- quiera engañar a algún desprevenido que acepte creérselo.
La ciudad pertenece: 1º A los que han nacido en este lugar por generaciones y cumplen las leyes y ordenanzas que regulan el ejercicio de esta potestad, haciendo su aporte cotidiano para mejorar cada día la calidad de vida en la misma.
En 2º lugar, a aquellos que han venido de buena fe a intentar una mejoría en sus posibilidades de vida, pero que comprenden que no pueden invadir ni derechos adquiridos ni espacios públicos para usufructo personal.
3º Los que viniendo de otros países, no importa su procedencia, acepten las leyes de juego y se sometan a los DEBERES Y OBLIGACIONES que implican primero, residir aquí, y más tarde, obtener la ciudadanía.
Ahora bien. Más allá de tener estos principios claros, existe una simple cuestión matemática, de sentido común, que indica que, a mayor crecimiento demográfico, todo el urbanismo y planificación de servicios indispensables lleva implícito TIEMPO DE REALIZACIÓN y COSTO FINANCIERO.
Por tanto, nadie puede tener la ingenuidad (o mala fe) de hablar de DERECHOS (proclamarlos es muy fácil y demagógico) cuando no se explican las OBLIGACIONES a que se comprometen los futuros usuarios-beneficiarios para recibir esta posibilidad de establecimiento en la ciudad.
Todo terreno, arquitectónicamente, tiene establecido un FOT (Factor de Ocupación Total), que se refiere a cuánto se puede construir sin perjuicio del ESPACIO VERDE necesario para la vida (no sólo esparcimiento y solaz sino, taxativamente, reposición del oxígeno y absorción del CO2 que poluciona la ciudad, sin lo cual la vida en INVIABLE).
Llevado a escala de la ciudad toda, es la proporción necesaria de parques y paseos para cumplir la función renovadora del aire y servir de descanso y esparcimiento, especialmente ante altas temperaturas.
No podemos vivir en una ciudad de cemento y asfalto, porque nos moriremos LITERALMENTE antes que podamos vivir siquiera una generación. La ecología representa el balance de una vida EN ARMONÍA y no CONTRA NATURA.
Por tanto, es hora de que los gobiernos comiencen a comportarse como adultos, dejen de lado bastardas ideologías facilitadoras y promotoras del caos, y se pongan a trabajar EN SERIO, convocando a los que saben y sometiéndose a sus indicaciones.
El poder no consiste en ganar una elección. El poder no consiste en contentar a las mayorías no importa de dónde provengan o con qué fines, sino en ejercer el poder con SERIEDAD E IDONEIDAD, convocando a los mejores a brindar su aporte para que todos podamos disfrutar los resultados.
Esto no se logra con ideología barata, sino con hechos palpables, verificables, y el ORDEN NECESARIO, así implique que no todos queden contentos. El bien común debe estar basado en hechos incontrastables, empezando por cuidar la natalidad y la migración indiscriminada y meramente populista, que nada tiene ver con la xenofobia.
El planeta, cada país y cada ciudad TIENEN LIMITES. No podemos absorber cualquier número de habitantes, máxime con la extensión de nuestro país. Si deseamos vivir sin conflictos poblacionales, debemos pensar antes en una mejor distribución poblacional, creando polos de desarrollo en el interior y no pretendiendo que la Capital "salvará" a cualquier número de ocupantes, a cualquier precio y -menos que menos - sin mencionar quién aportará los fondos. El Estado no debe jamás hacer lo que los habitantes DEBEN hacer por sí mismos. Puede dar algunas facilidades. Pero éstas sólo deben estar referidas a educación, salud y seguridad. Todo lo demás DEBE HACERLO CADA CIUDADANO POR SI MISMO, CON ESFUERZO, TRABAJO Y TIEMPO, como toda la vida fue y SEGUIRÁ SIENDO.
De lo contrario sólo involucionamos, creando un PAIS DE MENDIGOS. Cuando ya no haya a quién cobrar impuestos, porque trabaja,...¿quién sostendrá esta PIRÁMIDE DE MISERABLES?
¡Basta ya de BASTARDÍA POLÍTICA! Ya no creemos más en una ceguera involuntaria. Y si la hubiera, fuera del Gobierno, que es sólo para ESTADISTAS.

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